Verano: el momento perfecto para empezar a construir un futuro

 

Cada vez son más los jóvenes universitarios en Andalucía que con la llegada del verano deciden aprovechar el tiempo libre para iniciarse en el mundo laboral.

 

El cupo de exclusión social permite a más de 340 jóvenes vulnerables estudiar en Andalucía la carrera deseada.

«A pesar de las dificultades para encontrar trabajo en Andalucía, si quieres puedes trabajar. Lo que ocurre es que hay que mostrar interés y no todos lo hacen», afirma Jesús, un estudiante universitario de 21 años que empezó trabajando en bares de copas y ahora lo hace en una gestoría en Cádiz. En su caso sí trabaja en algo acorde con sus estudios. No todos pueden.

Esa es otra de las problemáticas que salta a la vista en el día a día: muchas personas no se sienten atraídas con algunos de los trabajos que se ofrecen. Esto supone que no estén motivadas y, por tanto, no tengan ganas de trabajar. Ocurre en mayor medida en los jóvenes, ya que la gran mayoría dependen todavía de sus padres y no sienten en parte la necesidad de comenzar en el mundo laboral.

Aunque existan dificultades para encontrar trabajo, los adolescentes admiten que siempre hay familiares o conocidos que les pueden facilitar las cosas y darles una oportunidad de empleo. «Me resultó fácil acceder al trabajo porque lo hago en una empresa familiar y en el rol que tengo en la empresa no se requieren estudios previos para desempeñarlo», reconoce Juan Carlos. Además, hoy en día, a través de los contactos que se generan a través de las redes sociales e Internet se puede simplificar el proceso de buscar trabajo.

«Recomiendo trabajar a los jóvenes, aunque no tenga nada que ver con lo que estudien: de cualquier trabajo se pueden aprender muchas cosas», piensa Sergio, que compagina su trabajo con una carrera universitaria. «Trabajo en el mundo de la hostelería, concretamente en un chiringuito en Málaga», afirma. Se encuentra en una situación muy común a la de muchos estudiantes: cuando entran en el mercado laboral no siempre trabajan de lo que les gustaría o no existe relación del empleo con los estudios.

Aunque no todos los jóvenes tengan claro qué hacer con su futuro, muchos comparten esa idea de que de cualquier empleo se puede aprender. Al fin y al cabo, el objetivo de todos ellos es comenzar una etapa en el mundo laboral e ir aprendiendo, formándose y cogiendo experiencia de cara a un futuro no muy lejano. Personas ambiciosas que quieren comenzar a hacer una vida independiente, gastando su dinero en caprichos propios o aportando un sueldo más a la casa donde viven, para poder así colaborar con sus padres y hacer frente a los gastos que tengan en sus hogares.

La mayoría de los adolescentes que ha entrevistado ABC han trabajado al menos en más de una ocasión. Sin embargo, otros como Pablo acaban de iniciarse en el mundo laboral. «Tengo muchas ganas de trabajar», afirma Pablo, que está estudiando una carrera y en verano ha conseguido su primer empleo. «Recomiendo a los jóvenes que no pierdan el tiempo y que aprovechen las horas libres, porque luego en un futuro les servirá», confirma.

Además de conocer algunas situaciones y testimonios de los jóvenes, es importante comprender la otra cara de la moneda: el punto de vista de las empresas quienes se encargan de seleccionar a todos los jóvenes que cumplan con sus expectativas.

ABC ha podido contactar con María Hierro, responsable del Área de Talento de la empresa Ghenova, una empresa de ingeniería que trabaja tanto a nivel nacional como internacional ofreciendo servicios multidisciplinares de ingeniería y consultoría en los sectores Naval, Defensa y Seguridad, Energía, Industria y Agua y Transformación Digital.

Reconoce que en verano es la época del año en la que menos jóvenes contratan porque los adolescentes tienen menos disponibilidad, pero es cuando más oportunidades pueden tener para realizar prácticas y tomar contacto con el ámbito laboral. «Buscamos jóvenes con ganas de aprender, con actitud e iniciativa, buena comunicación y dominio de idiomas. Pero sobre todo, que no tengan miedo a equivocarse», afirma María.

Maria Hierro Responsable del Area de talento GHENOVA

Muchos de los estudiantes acceden a la empresa a través de convenios con universidades o centros de formación profesional (FP). Inicialmente entran con una beca, y posteriormente, si demuestran compromiso y habilidades, se les ofrece un contrato temporal con altas probabilidades de pasar a contrato indefinido. «La mayoría de los jóvenes tiene buena actitud, esto es un punto positivo de mucho peso para Ghenova».

Lo cierto es que hay multitud de maneras de acceder a un puesto de trabajo, y todavía más oportunidades se ofrecen si tienes estudios y adquieres una buena formación.

Para conocer de cerca esta realidad, ABC ha contactado con varios jóvenes andaluces que compaginan sus estudios con diferentes empleos durante la temporada de verano. Sus historias reflejan distintas motivaciones, circunstancias personales y formas de afrontar el reto de entrar en el mundo laboral desde una edad temprana.

Ana es una estudiante universitaria que decidió comenzar a trabajar porque quería ganar dinero y ser algo más independiente, además de tener tiempo libre. «En verano prefiero aprovechar el tiempo libre para hacer cosas de provecho y así ganar un dinero para gastar en mis caprichos», reconoce Ana. Su primer trabajo fue de canguro cuidando a niños pequeños los fines de semana y actualmente trabaja en un catering, por lo que no es la primera vez que trabaja.

«Recomiendo a los jóvenes trabajar, aunque hoy en día suelen ser muy cómodos y vagos, pero trabajando se aprenden muchas cosas que te pueden servir en el futuro». «Hay miles de trabajos, lo que ocurre es que a los jóvenes no les gustan los trabajos que se ofrecen». Ana trabaja unas seis o siete horas y cobra en torno a ocho o diez euros la hora.

Actualmente no tiene contrato. Su empleo no establece ningún tipo de relación con lo que estudia, pero afirma que a pesar de ello «aprendes a ser constante, a tener responsabilidad y sobre todo a ser consciente de lo que cuesta ganar dinero». Tiene pensado buscar otras oportunidades fuera de Andalucía, aunque depende de la situación en la que se encuentre en un futuro.

Sergio es un joven universitario que estudia a la vez que se ha iniciado en el mundo laboral. Comenzó a trabajar para ser algo más independiente y ganar su propio dinero. Trabaja en el sector de la hostelería en un chiringuito en San Pedro de Alcántara (Málaga). No es la primera labor que hace, ya que hace dos años estuvo trabajando en un supermercado de reponedor. Trabaja unas ocho horas diarias durante cinco días cobrando 1.800 euros al mes y le hicieron contrato hace una semana.

«Me gustaría buscar oportunidades fuera de Andalucía, e incluso fuera de España, concretamente en Inglaterra». «Aunque tenga un trabajo sin relación alguna con lo que estudio aprendo muchas cosas como lo que cuesta conseguir dinero», concluye.

Ganar experiencia de cara al futuro y comenzar a tener ingresos son dos de los objetivos que tiene Juan Carlos, un estudiante universitario que trabaja en un laboratorio de control de calidad de construcción. «Los jóvenes sí tenemos oportunidades, aunque sea en condiciones más bajas de un salario inferior, pero gente para trabajar siempre hace falta, por lo tanto hay trabajo». Tiene contrato y trabaja unas siete horas al día, aunque algunos días hace horas extra y cobra en torno a 1.100 o 1.300 euros al mes. Su empleo establece relación con la carrera que estudia, de esta manera adquiere cierta experiencia para un futuro cuando esté más asentado en el mundo laboral. «No me importaría salir fuera de Andalucía para buscarme la vida», reconoce.

Desireé está estudiando en una universidad privada, así que decidió trabajar para pagar sus propios estudios. «Recomiendo a los jóvenes que se inicien en el mundo laboral en cuanto puedan, ya que es una gran oportunidad para ganar experiencia, la mayoría de los adolescentes no aprovechan el tiempo libre», afirma. No es la primera vez que trabaja, lo estuvo haciendo anteriormente en el sector de la hostelería.

Actualmente está trabajando de teleoperadora en Iberdrola, tiene contrato formal y trabaja de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 horas cobrando 650 euros, más las comisiones porque su trabajo va por incentivo y por cada venta que haga obtiene un incentivo de 50 euros. «Se exigen al menos tres o cuatro ventas al mes».

Aunque el acceso al trabajo puede resultar complejo para muchos jóvenes en Andalucía, el testimonio de estos estudiantes demuestra que la actitud, la formación y las ganas de aprender marcan la diferencia. Ya sea para ser independientes, colaborar en casa o adquirir experiencia profesional, el empleo de verano se convierte para ellos en una oportunidad valiosa de crecimiento personal y laboral. Una experiencia que, más allá del salario, abre muchas puertas de cara al futuro.